Un dios con naturaleza humana.
Diego Velázquez, Dios Marte. En esta obra podeos ver todo lo contrario a lo que comúnmente esperaríamos de un obra de arte en representación a un dios. Más aún, cuando tipificamos a Marte, el dios de la guerra. Aunque se ve fuerte, no se le ve con aquel cuerpo idealizado de dios de guerra, el cual comúnmente se le representaba, no tiene un abdomen marcado para nada marcado y la textura de su piel y sus arrugas que Velázquez consigue darle con su basta técnica lo hacen verse más que un dios como un hombre pasando de la madurez a la vejez. Su mirada parece perdida y no transmite ni ese liderazgo ni esa fuerza que debería de poseer Marte, todo lo contrario esa mirada no refleja la de un dios, pareciera la de un hombre que vive en ese momento en sus pensamientos. Igualmente lo que está alrededor del cuerpo de este (cobijas, mantas) no nos hace referencia para nada a la guerra, pareciera más a la un hombre cualquiera que acaba de levantarse de su cama, todo este simbolis...